Lunes, 23 de octubre de 2006
Y es algo que me puede y se me nota en los labios y en los ojos y en las manos: te miro y quiero despejar de un manotazo la mesa y tenderte sobre ella y arrancarte la ropa y bajarte las bragas y dejarte en la piel y en los huesos y morder y despojarme de la inteligencia: perder el lenguaje. No ser hombre yo ni tú mujer, y volver al origen y sólo vista y oído y olfato y tacto y gusto y hacer del instante un día de lluvia que trae olor a tierra mojada y hacer de la estancia un trozo de océano que a intervalos golpea incansable las rocas.
Pero tenemos invitados a comer:
—Perdona, ¿qué decías? Estaba distraído.
—Que si prefieres pechuga o muslo.
—Me da igual... pechuga, muslo... Pero con mucha salsa, por favor. ¿No hay más vino?
—No bebas más, que ya llevas dos copas...
Por: Duarte Manzalvos | Otras efervescencias | Comentarios (4) | Referencias (0)
Laura | 24-10-2006 19:10:40
Zenia | 25-10-2006 21:13:20
Raquel | 02-11-2006 12:40:47
eso es lo mejor del sexo y sus fantacias nos hace olvidar el modernismo,la vida cotidiana,las presiones y nos volvemos unos salvajes buscando saciar nuestra necesidad biológica y al final tenemos esa sensacion q lo tenemos todo y somos felices.
felix j caraballo noriega | 02-09-2007 14:18:27
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