Miércoles, 17 de mayo de 2006
Fernando Arrabal: Pic-Nic. Ed. Cátedra. 1977
Zapo.—Pues yo me distraigo haciendo jerseys.
Sra. Tepán.—Pero, oiga, ¿es que todos los soldados se aburren tanto como usted?
Zepo.—Eso depende de lo que hagan para divertirse.
Zapo.—En mi lado ocurre lo mismo.
Sr. Tepán.—Pues entonces podemos hacer una cosa: parar la guerra.
Zepo.—¿Cómo?
Sr. Tepán.—Pues muy sencillo. Tú le dices a todos los soldados de nuestro ejército que los soldados enemigos no quieren hacer la guerra, y usted le dice lo mismo a sus amigos. Y cada uno se vuelve a su casa.
Zapo.—¡Formidable!
Sra. Tepán.—Y así podrá usted terminar de arreglar esa plancha eléctrica.
Zapo.—¿Cómo no se nos habrá ocurrido antes una idea tan buena para terminar con este lío de la guerra?
Sra. Tepán.—Estas ideas sólo las puede tener tu padre. No olvides que es universitario y filatélico.
Zepo.—Oiga, pero si paramos así la guerra, ¿qué va a pasar con los generales y los cabos?
Sra. Tepán.—Les daremos unas panoplias para que se queden tranquilos.
Zepo.—Muy buena idea.
Sr. Tepán.—¿Veis qué facil? Ya está todo arreglado.
Zepo.—Tendremos un éxito formidable.
Zapo.—Qué contentos se van a poner mis amigos.
Sra. Tepán.—¿Qué os parece si para celebrarlo bailamos el pasodoble de antes?
Zepo.—Muy bien.
Zapo.—Sí, pon el disco, mamá.
(La Sra. Tepán pone un disco. Expectación. No se oye nada.)
Sr. Tepán.—No se oye nada.
Sra. Tepán.—(Va al gramófono.) ¡Ah!, es que me había confundido. En vez de poner un disco había puesto una boina.
(Pone el disco. Suena un pasodoble. Bailan, llenos de alegría. Zapo con Zepo y la Sra. Tepán con su marido. Suena el teléfono de campaña. Ninguno de los cuatro lo oye. Siguen, muy animados, bailando. El teléfono suena otra vez. Continúa el baile. Comienza de nuevo la batalla con gran ruido de bombazos, tiros y ametralladoras. Ellos no se dan cuenta de nada y continúan bailando alegremente. Una ráfaga de ametralladora los siega a los cuatro. Caen al suelo, muertos. Sin duda, una bala ha rozado el gramófono: el disco repite y repite, sin salir del mismo surco. Se oye durante un rato el disco rayado, que continuará hasta el final de la obra. Entran, por la izquierda, los dos camilleros. Llevan la camilla vacía. Inmediatamente cae el
TELÓN).
Por: Duarte Manzalvos | Favoritos | Comentarios (1) | Referencias (0)
En una de nuestras conversaciones de sobremesa ("De tertulia y buen yantar / inexorable la hora / se aproxima. / Vayamos prestos al bar / y a esta copla que me atora / demos cima", como glosé yo tratando de imitar a Manrique; vaya morro), salió a colación esta obra de Arrabal, y fue así como recordé haberla visto representada siendo muy pequeño.
Los nombres de los soldados me recuerdan al mote que Antonio Martínez (guionista de "Los guiñoles de C+", y por tanto, nada sospechoso de pepero) le puso a Zapatero: "Zapper Pan", algo así como el político que no quiso crecer. Claro, que el final de esta obra es demasiado amargo y lógico para nuestro amado líder...
Meursault | 22-05-2006 17:46:25
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