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De la paternidad y otras efervescencias

Jueves, 10 de noviembre de 2005

La verdad desagradable

No volveré a ser joven

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

(Jaime Gil de Biedma, 1929-1990)

Por: Duarte Manzalvos | Favoritos | Comentarios (3) | Referencias (0)

Comentarios

Oh! Adoro este poema... me lo regaló un profesor mío de historia del instituto del que yo estaba profundamente enamorada...

Ay! Qué recuerdos me has traído sin saberlo...

Gracias.

Te sigo de cerca...

Ro | 10-11-2005 22:58:20

Yo en realidad lo que quería decir es:

Miguel Hernández, en El niño yuntero, espetaba: "Cada nuevo día es más raíz, menos criatura, que escucha bajo sus pies la voz de la sepultura". Tan sólo detenidos en ese retazo ¿se puede decir algo tan expresivamente bello y con tal economía de verbo? Es evidente que tal proeza es patrimonio de los genios, de los únicos, de los capaces de hacer historia.

Francisco Rico, en la introducción de sus Mil años de poesía española, nos enseña que "la piedra de toque de la poesía es conseguir formulaciones cuyos términos no puedan alterarse ni reemplazarse y que por eso mismo se resistan al olvido. Un poema es esencialmente un objeto verbal forjado para permanecer en la memoria y por ello construido como una red de vínculos capaces de lograr que la evocación de uno sólo de sus componentes arrastre a la evocación simultánea de todos los restantes".

En el lenguaje del científico las palabras de Rico se traducen en la búsqueda de formulaciones invariantes, es decir, de ecuaciones. Cuando Newton intentaba explicarnos el comportamiento dinámico del sistema solar no quedaba satisfecho hasta dar con la fórmula precisa. Michael Guillen, en Cinco ecuaciones que cambiaron el mundo, vuelve a seleccionar aquella de Albert Einstein de que "la materia es energía congelada", es decir, E=mc2. Y así ha ocurrido a lo largo de la historia con otros tantos ejemplos que cabría citar.

Cuando Miguel pensaba en aquel chaval tenía todo el vocabulario a su disposición, las palabras ya existían, estaban ahí, al alcance de cualquiera; pero sólo él fue capaz de darles el orden, el ritmo, la música, la parquedad, en definitiva, la belleza rotunda y nítida para que juntas se hicieran eternas. También la energía y la materia estaban allí, al alcance de cualquiera, pero tuvieron que esperar hasta que Einstein, el científico más influyente de la historia, las fundiese. Que ambas son -esencialmente- lo mismo, para que, a continuación, formulase la más bella ecuación jamás soñada: el espaciotiempo está curvado a causa de la materia/energía.

Ambos genios encontraron la fórmula para entender la Naturaleza y explicarla con precisión y máxima economía de medios. El carácter universal de la fórmula se manifiesta en su utilidad y capacidad de pronosticar. Hernández sigue siendo profeta y, 100 años después, aquella ecuación sigue superando cualquier test y sus predicciones se siguen cumpliendo.

Una y otra, otra y una, en pos de los mismos fines. Nadie debería dudar ya de que la Matemática es la poesía de la Ciencia. Ángel Ferrández Izquierdo


Y eso, que lo ha dicho este señor, pero podemos repetirlo

Olías | 11-11-2005 12:13:26

Yo creo que ha quedado claro, Olías. No puedo hacer otra cosa que no sea volver a leerlo y volver a disfrutarlo.

duarte | 11-11-2005 18:14:42

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