Lunes, 06 de junio de 2005
A veces nos ocurre lo que a Tomás: sólo cuando vemos, creemos realmente. No es que yo no creyera, pero ¡cómo cambia la cosa después de ver la primera ecografía! La cabecita, los brazos, las piernas... El Origen del Universo debió de ser parecido a un útero materno: en la oscuridad, tenebroso, incomprensible, dispuesto a existir. Ahora, a esperar. Como el de Antonio Machado, mi corazón espera también, hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera.
Por: Duarte Manzalvos | Paternidad | Comentarios (0) | Referencias (0)
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