Viernes, 13 de mayo de 2005
Cuando a uno le dicen eso de: "Pues ahora, paciencia, mucha paciencia", piensa en por qué se lo dicen (es muy frecuente), en qué exagerada es la gente, en qué mal lo lleva o, simplemente, cree que es un mito que sólo afecta a quien cree en él. Es como eso de la muerte, que (por suerte) hasta que no se llega a una edad determinada, no se piensa en que pueda alcanzarnos. Pues con la paciencia ocurre algo así. Siempre hay momentos en que la impaciencia nos alcanza e, incluso, nos supera. Me encuentro en uno de esos momentos. Cuando vea a algún futuro padre me pararé para felicitarlo y recomendarle, cómo no, paciencia. Mucha paciencia.
Por: Duarte Manzalvos | Paternidad | Comentarios (1) | Referencias (0)
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