Lunes, 09 de mayo de 2005
-Claro que sí. Te voy a contar el de La rana que quería ser auténtica, de Augusto Monterroso. Dice así:
La rana que quería ser auténtica
Había una vez una rana que quería ser una Rana auténtica, y todos los días se esforzaba en ello.
Al principio se compró un espejo en el que se miraba largamente buscando su ansiada autenticidad. Unas veces parecía encontrarla y otras no, según el humor de ese día o de la hora, hasta que se cansó de esto y guardó el espejo en un baúl.
Por fin pensó que la única forma de conocer su propio valor estaba en la opinión de la gente, y comenzó a peinarse y a vestirse y a desvestirse (cuando no le quedaba otro recurso) para saber si los demás la aprobaban y reconocían que era una Rana auténtica.
Un día observó que lo que más admiraban de ella era su cuerpo, especialmente sus piernas, de manera que se dedicó a hacer sentadillas y a saltar para tener unas ancas cada vez mejores, y sentía que todos la aplaudían.
Y así, seguía haciendo esfuerzos hasta que, dispuesta a cualquier cosa para lograr que la consideraran una Rana auténtica, se dejaba arrancar las ancas, y los otros se las comían, y ella todavía alcanzaba a oír con amargura cuando decían que qué buena rana, que parecía pollo.
(Cuando me giré para preguntarle si le había gustado, dormía. Quiero decir que soñaba...).
Por: Duarte Manzalvos | Paternidad | Comentarios (6) | Referencias (0)
Meursault | 09-05-2005 12:34:39
Duarte Manzalvos | 09-05-2005 12:48:48
"quiero decir que soñaba..." y, "Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí". Nosotros estaremos también allí para que el dinosaurio no le dé miedo.
Vir | 09-05-2005 13:46:24
Duarte Manzalvos | 09-05-2005 16:04:34
Meursault | 10-05-2005 11:21:26
Angela Maria Fontal Baez | 04-06-2006 01:41:37
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